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Sofía Jagellón, Margravina de Brandeburgo-Ansbach


Sofía Jagellón (en polaco: Zofia Jagiellonka; Cracovia, 6 de mayo de 1464 - Ansbach, 5 de octubre de 1512) fue una princesa de la dinastía Jagellón, y por matrimonio margravina de Brandeburgo-Ansbach y luego de Brandeburgo-Kulmbach.

Sofía fue la sexta hija de Casimiro IV Jagellón, rey de Polonia y gran duque de Lituania, y de su esposa, la archiduquesa Isabel de Habsburgo de Hungría, hija de Alberto II de Habsburgo. Fue llamada así en honor a su abuela paterna, Sofía de Halshany. Fue bautizada por Juan Gruszczynski, osbipo de Cracovia. No hay información sobre su crianza o educación.

En 1468, Sofía fue comprometida con el archiduque Maximiliano de Austria, hijo y heredero del emperador Federico III de Habsburgo. El 8 de abril de ese mismo año, Protas Černohorský z Boskovic, obispo de Olomuc, como representante de Matías Corvino, rey de Hungría, pidió la mano de Sofía, aunque pronto Matías se decidió por la hermana mayor de ésta, Eduviges. El matrimonio con Maximiliano era lo más probable para Sofía, principalmente porque ella y sus hermanas eran candidatas atractivas para la nobleza europea ya que todas podían reclamar los tronos de Austria y Luxemburgo a través de su madre, Isabel de Habsburgo.

Los planes de matrimonio de Eduviges con Matías se desmoronaron cuando Casimiro IV se alió con el mayor enemigo de Matías, Jorge de Podiebrad. Poco después sucedió lo mismo con el compromiso entre Sofía y Maximiliano.

No se sabe cuándo exactamente comenzaron las negociaciones matrimoniales entre Sofía y el príncipe Federico de Brandeburgo, hijo del elector Alberto III Aquiles. La idea podría haber emergido en el verano de 1470 cuando los representantes polacos Dziersław z Rytwian y Stanisław Ostroróg visitaron Brandeburgo. En 1473, los representantes reales polacos Paweł Jasieński (starosta de Chełm y Belz) y Stanisław Kurozwęcki llevaron adelante las negociaciones, lo que culminó con la firma del compromiso oficial el 7 de diciembre de ese mismo año en la ciudad de Cadolzburg.

En cuanto a los motivos políticos de este matrimonio, Casimiro IV buscaba aliados entre los alemanes ya que le preocupaba la influencia del emperador Federico III, que apoyaba el gobierno del príncipe polaco Vladislao en Bohemia. Por otra parte, el elector Alberto III Aquiles, preocupado por el poder de Matías Corvino (que amenazaba con conquistar algunas de las tierras de Alberto) decidió aliarse con sus oponentes, la dinastía Jagellón.

Los términos del matrimonio fueron negociados por casi dos años. Finalmente, el contrato fue firmado en octubre de 1475 en la ciudad de Poznan; en representación de Brandeburgo firmó Friedrich II Sesselmann, obispo de Lubusz, mientras que Stanisław Kurozwęcki firmó por el reino de Polonia. La dote de Sofía se fijó en 32.000 florines.

El 11 de noviembre de 1475, Alberto III concedió como excrex a su futura nuera la suma de 64.000 florines. Originalmente la boda entre Sofía y Federico debía llevarse a cabo en Poznan, pero el elector optó por Fráncfort.

El 13 de enero de 1479, Sofía, acompañada por familiares, viajó desde Piotrków Trybunalski hacia Fráncfort. El 14 de febrero, Sofía y Federico se casaron; según el cronista polaco Jan Długosz, la boda "no fue extravagante, e incluso los cortesanos reales no fueron invitados. Además, los senadores del rey, caballeros y otros clérigos, quienes habían viajado con su hija a Fráncfort, apenas recibieron regalos".

Surgieron problemas con el pago de la dote de Sofía. De acuerdo con el contrato matrimonial, Casimiro IV debía abonar el primer plazo de 6.000 florines para el 25 de diciembre de 1479. Incapaz de hacerlo, solicitó una prórroga, a lo que Alberto III accedió. Por el incumplimiento de este pago, Sofía no pudo acceder a las tierras que se le otorgaron para su eventual viudez.

El 11 de marzo de 1479, su suegro Alberto III falleció. Su marido Federico y su cuñado, Segismundo, heredaron los dominios de la dinastía Hohenzollern; Segismundo tomó Kulmbach, mientras que Federico recibió Ansbach. Sofía se convirtió en margravina consorte de Brandeburgo-Ansbach. Poco tiempo después, recibieron la vista del emperador Federico III.

La dote de Sofía resultó ser un problema continuo. En 1489, el hermano de Sofía, Vladislao II, prometió a Federico que le pagaría el dinero que su padre le debía. En 1493, Federico envió mensajeros a Polonia. El 30 de septiembre de 1495, Sofía personalmente le escribió una carta a su hermano reclamándole el dinero prometido. La deuda de la dote no fue completamente saldada hasta mucho después de las muertes de Sofía y su marido, en varios plazos: en 1533, 1535 y 1537.

Federico se mantuvo en contacto con los hermanos de su esposa: en la primavera de 1494 participó en la convención de Levoča, a la cual asistieron Vladislao II, Juan I Alberto, el futuro Segismundo I el Viejo, y el cardenal Federico. El margrave también planeó reforzar lazos entre los Hohenzollerns y los Jagellóns: Bárbara, la hermana menor de Sofía, fue candidata para casarse con Joaquín I Néstor de Brandeburgo (sobrino de Federico) y Vladislao II con Ana, hermana de Joaquín. Finalmente estos planes no se materializaron.

Después de la muerte de su hermano, Segismundo, sin descendencia en 1495, Federicó heredó Kulmbach, convirtiendo a Sofía en margravina consorte de Brandeburgo-Kulmbach.

A través de una carta escrita por su suegra, Ana de Sajonia, datada del 13 de abril de 1505, se sabe que Sofía estuvo gravemente enferma. Cuatro meses más tarde, el 30 de agosto, su madre Isabel murió.

En marzo de 1509, Sofía y Federico asistieron a la coronación del sobrino de ésta, Luis II de Hungría, en Praga.

Sofía murió el 5 de octubre de 1512 en Ansbach, a los 48 años. Fue enterrada en el monasterio de Heilsbronn. Su marido organizó un funeral exuberante para ella; en el banquete se bebieron 1.500 copas de vino, y 2 bueyes y 600 peces comieron los invitados durante el transcurso de la noche.

Sofía y Federico tuvieron 18 hijos: